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domingo, 25 de junio de 2017

El sueño más bonito que he tenido en meses al despertar se ha convertido en una pesadilla

Despertaba.
Aquella cama tan cómoda. Aquella luz tan tenue. Aquella isla de paz. Era temprano, estaba en el lugar más silencioso del mundo. Mi respiración y su respiración eran lo único que bailaba en el ambiente, todo lo demás estaba inmóvil. Los corazones latían muy despacio. Me di la vuelta lo más silente que pude mientras soltaba la primera sonrisa del día y me acerqué a ella. Miré, olí, escuché. saboreé y toqué. El color rojo, el mejor de los aromas, el silencio más armónico, el mejor de los bocados y la piel más suave del mundo.

Me desperté otra vez, «que cama más incómoda», pensé.

martes, 18 de abril de 2017

El idioma del sexo

- Fóllame.
Palpitaciones, respiración acelerada, sudores fríos, contracciones por todo el cuerpo... La miro y me mira, nos miramos. Miro su cuerpo, deseo su cuerpo, me como su cuerpo; bocado a bocado sigo el camino que quiero, quiero descender por sus curvas, morir en sus pechos, jugar con mis manos antes de llegar, quiero comerle el coño; los suspiros y los gemidos se suman al carnoso sonido de mi boca. Miro sus facciones pervertidas y ella mira las mías. Nos convertimos en animales poseidos por la lujuria. Los animales follan, los animales jadean, los animales gritan, se contorsionan, arañan, muerden, gimen, aúllan... los animales llegan al orgasmo tan rápido que caen rendidos uno encima del otro.
- Por supuesto.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Todo rojo

Cuando salgamos de la carretera...
Tendremos un accidente
Un león besará a un ciervo
Y las cosas dejarán de tener sentido.
Mantengámonos en la carretera.

#Haiku

miércoles, 5 de octubre de 2016

Ya no me asomo a su sonrisa

Estás haciendo cualquier cosa normal. Estás pensando en tus cosas. Seguía vivo. Entonces recordé que ella rió con algo parecido. Esa risa. Estás pensando en ella. Sigues vivo. Recuerdas cuando fue. Recuerdas qué era. Estás pensando en ella. Ya no haces cualquier cosa. Sigues vivo. ¿Estás haciendo algo? Recuerdas cómo era el momento. Una cama. Un portátil. Un vídeo en YouTube. Una cama. Estás haciendo 'una' cosa. ¿Sigues vivo? Sigues pensando en ella. Suena tu propia risa. Recuerdas cómo era. Sigues vivo. Recuerdas sus piernas. Recuerdas su abdomen. Recuerdas los lunares de la espalda. Recuerdas unas manos suaves. Sigues vivo. Estás en ese momento. Recuerdas ese momento. Sigues vivo. Claro que sigues vivo. Esa risa. Recuerdas esa risa. ¿Recuerdas esa risa? Te das cuenta de que no recuerdas esa risa. Su risa... ¿Recuerdo esa risa? No... No te acuerdas de su sonrisa. Mueres. 

martes, 13 de septiembre de 2016

El mensaje


[13/9 14:46] Alejandro: Tengo un sueño recurrente.
[13/9 14:46] Alejandro: Siempre tengo que dar el último beso a mi familia antes de salir de viaje... yo muero en el accidente del avión. Todo sucede como en una película.
[13/9 14:46] Alejandro: La escena se repite y vuelvo a aparecer bajo el quicio de la puerta, con las maletas en los pies, despidiendome de mi mujer y mi hija.
[13/9 14:46] Alejandro: Y lo repito otra vez... .
[13/9 14:46] Alejandro: Y regreso, sabiendo que voy a morir, y tengo que despedirme de ellas.
[13/9 14:47] Alejandro: Esa es la peor tortura que se le puede ocurrir a mi subconsciente.
[13/9 14:49] Ella: (Escribiendo...)

viernes, 26 de agosto de 2016

La vuelta a casa

Habían pasado mil noches. Entre ellas, mil mujeres, mil amores, mil aventuras, mil historias rápidas. Unas acabaron bien y otras acabaron mal. El cielo ya no era el mismo. Unas estrellas se habían apagado y otras encendido. Había pasado tanto tiempo que no recordaba su olor, el color de sus ojos o de como me tocabas. Como el Cometa Halley, habías pasado y no te habías detenido. Por mi parte, siempre que vuelvo tambaleante, sosegado y ebrio a casa, con el silencio y la noche de compañeros, -siempre- pienso en ti.

sábado, 23 de julio de 2016

La vereda

(...) y sentado frente a un libro descubrió que aquello que quería se había marchado. Cada vez que respiraba el aire se le atragantaba. Una puñalada de existencia le recorría su cuerpo bañado en alcohol. Llevaba leyendo la misma página diez minutos, seguía empeñado en olvidar la realidad y cambiarla por la realidad literaria. Menos dolorosa, menos cruel. Quería ser una 'Alicia', un 'Mr. Hyde', un 'Alexander Supertramp'; pero seguía siendo aquel triste borracho con el corazón roto sentado frente a un libro.

Y eso..., eso lo estaba matando.